Florencia Sallent es mucho más que una coach. Abogada de formación, bailarina de twerk, entrenadora online y presencial en Club Fit Salta, y madre, su recorrido personal se convirtió en una fuente de inspiración para cientos de mujeres que hoy buscan reconectar con su cuerpo, su autoestima y su propósito.

Su historia no comienza en un gimnasio ni en un escenario, sino en un momento de quiebre. “Después de ser madre no me sentía bien físicamente ni anímicamente. Necesitaba un cambio rotundo”, recuerda. Ese punto de inflexión fue el inicio de un proceso profundo de transformación que la llevó a entrenar, capacitarse y sumergirse de lleno en el mundo fitness. Allí, Florencia no solo encontró su mejor versión física, sino que empezó a construir algo aún más poderoso: el amor propio.
El fitness como herramienta de cambio integral
Lo que hoy distingue el trabajo de Florencia Sallent no es solo el entrenamiento corporal, sino la mirada integral que propone. “Lo que une todas mis facetas es la motivación, el amor propio y las ganas de mejorar siempre, no solo físicamente, sino también como ser humano”, explica.
Desde su rol como coach, observa una transformación que va mucho más allá del espejo. “El cambio más fuerte es la visión de vida que obtienen las personas: más seguridad, más autoestima, más ganas de encarar la vida y, sobre todo, una actitud inquebrantable”, afirma. Para ella, entrenar es también aprender a pararse distinto frente a los desafíos cotidianos.

Twerk, prejuicios y libertad personal
Uno de los aspectos que más llama la atención de su perfil es su faceta como bailarina de twerk, una disciplina que aún despierta miradas prejuiciosas. Florencia lo vive desde otro lugar. “El twerk es polémico para quien lo ve de afuera, pero por dentro a mí me ayudó a eliminar prejuicios y a animarme a más”, cuenta entre risas. “Al principio me daba vergüenza ponerme un short, hoy bailo en bikini”.
La convivencia entre el derecho y la danza tampoco fue sencilla. “Fue un desafío porque muchos lo ven como contradictorio. Pero esos tabúes hay que sacárselos de la cabeza. Los límites son subjetivos, no hay que estigmatizar ni pensar de forma antigua que una abogada no puede ser bailarina”, sostiene con firmeza.
Maternidad, apoyo y tiempo propio
Ser madre y emprendedora implica un delicado equilibrio. En ese camino, Florencia destaca el rol clave de su pareja. “Mi marido me ayuda un montón a tener un momento para mí. Todas merecemos dedicarnos un tiempo para sentirnos bien y lindas. Eso es fundamental para estar mejor con una misma y ser una madre feliz”, reflexiona.

Un mensaje claro para quienes buscan su camino
Desde su experiencia, Florencia Sallent deja un mensaje directo y sin filtros para quienes sienten que no encajan en una sola etiqueta: “Hagan lo que sientan y lo que tengan ganas. No hay reglas para ser feliz ni para ser uno mismo. La vida es una sola y hay que vivirla sin arrepentirse”.
Con una convicción que atraviesa cada una de sus palabras, concluye: “Mientras uno no joda a los demás, tiene derecho a todo. Sean felices y cumplan sus sueños”.
La historia de Florencia Sallent es la de una mujer que decidió romper moldes, escucharse y transformar su propio proceso en una herramienta para acompañar a otras. Un ejemplo de que el verdadero cambio empieza cuando una se anima a ser quien realmente es.
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Emanuel Mercado
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