La artista argentina transforma su pasado como bailarina en una propuesta musical sensorial, donde el house se mezcla con ritmos latinos y una fuerte impronta emocional.

Sofía Luz Escobar no llegó a la música electrónica por moda ni por cálculo: su desembarco en la cabina fue una evolución natural de su historia artística. Ex bailarina profesional, hoy se posiciona como DJ dentro de una escena en constante transformación, llevando al house una mirada corporal, ritual y profundamente latina.

“La danza siempre fue mi primer lenguaje”, explica Sofía. Durante años, su cuerpo fue el canal principal de expresión, hasta que surgió una necesidad más amplia: no solo habitar la música, sino también crearla y conducirla. En la electrónica encontró ese espacio de libertad donde sonido y movimiento dialogan sin palabras. Así, el paso de bailarina a DJ no significó un quiebre, sino una continuidad: seguir contando historias, pero desde otro lugar.

Un sonido que se siente: house, raíz latina y emoción

Lejos de encasillarse en lo puramente comercial, el estilo musical de Sofía Luz Escobar se define por lo sensorial y lo emocional. Su propuesta transita el house con una fuerte impronta latina, donde conviven congas, salsa, merengue y una selección pensada para ser sentida tanto como bailada.

“Vengo del mundo del cuerpo, por eso elijo música que envuelva, que conecte y que invite a una experiencia interna”, señala.

Sus influencias combinan la danza ritual latinoamericana con artistas de la escena electrónica que trabajan la musicalidad desde la intención, la sutileza y la profundidad. El resultado es un set que no solo hace mover al público, sino que genera un clima colectivo, casi ceremonial.

Mujeres en la música electrónica: abrirse camino con identidad

Como muchas mujeres dentro de la escena electrónica, Sofía enfrentó desafíos al comenzar su carrera como DJ. “El mayor reto fue confiar en mi voz artística en un entorno históricamente dominado por hombres”, reconoce. La exigencia de demostrar el doble —técnica, carácter y visión— fue una constante en sus primeros pasos.

Su estrategia para posicionarse no fue la confrontación, sino la coherencia: sostener una identidad clara, construir experiencias más allá del set y mantener una presencia profesional. Con el tiempo, el trabajo constante habló por sí solo y los espacios comenzaron a abrirse, consolidando su lugar dentro de la escena.

Redes sociales y comunidad: más allá del escenario

En un contexto donde la visibilidad digital es clave para artistas independientes, Instagram se convirtió para Sofía en mucho más que una vidriera. Lejos de limitarse a fechas y presentaciones, utiliza sus plataformas para compartir procesos, emociones y momentos reales de su recorrido artístico.

“Las redes me permitieron humanizar el rol del DJ”, afirma.

Esa cercanía generó una comunidad que no solo consume música, sino que se siente parte de la experiencia. El vínculo con su audiencia se construye desde la honestidad y la conexión, dos pilares que también atraviesan su propuesta musical.

Proyección y futuro: música, ritual y colaboración

Mirando hacia adelante, Sofía Luz Escobar apuesta a profundizar su camino en la producción musical y a seguir desarrollando eventos en vivo donde la música sea parte de una experiencia integral. Su interés está puesto en las colaboraciones interdisciplinarias: danza, visuales y performance como lenguajes que se cruzan para crear algo más grande.

“Quiero seguir construyendo espacios donde el latín house sea sensible, inclusivo y transformador”, resume. Su meta es clara: que cada proyecto tenga alma y deje una huella real en quienes lo viven.

Fiel a su esencia, Sofía lo sintetiza en una frase que funciona casi como manifiesto personal y artístico:
“Siempre elijo ser diferente, y si nos vemos, que sea siempre bailando.”

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Emanuel Mercado
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